Un funcionario de la AFI forzado a renunciar por denunciar el vínculo del macrismo y el Poder Judicial

Tras haber denunciado al juez Llorens por sus visitas a Olivos durante el macrismo, se le exigió la renuncia a un abogado y funcionario de la Agencia Federal de Inteligencia que había ingresado en la actual gestión de la interventora Cristina Caamaño. 

Tal como fue informado ayer, cinco abogados denunciaron al camarista federal porteño, Mariano Llorens, por haberse reunido en Olivos y en Casa Rosada con Mauricio Macri mientras era presidente, en coincidencia con fallos vinculados a causas de interés para el gobierno de Cambiemos. 

Los letrados que realizaron esta presentación en los tribunales federales de Retiro y quedó sorteada en el juzgado de Sebastián Casanello, fueron Rafael Resnick Brenner, Jorge Chueco, José Ubeira, Adrián Albor y Héctor Rodríguez. 

Tras difundirse esta información, la noticia que se conoció el pasado martes es que uno de esos abogados, Adrián Albor, fue forzado a presentar su renuncia con fecha predatada de la Agencia Federal de Inteligencia del gobierno de Alberto Fernández

Lo verdaderamente increíble es que esa renuncia forzada estaría directamente vinculada a la presentación realizada en sede judicial por el letrado, quien expuso directamente el vínculo del juez Llorens con el macrismo, lo que nos lleva a pensar que el poder de Macri sigue vigente. 

La conclusión, a todas luces, nos lleva a pensar que el lawfare sigue gozando de plena vigencia y el status quo se mantiene intacto en manos de los jueces del acomodo, los puestos a dedo, los obedientes, los serviles, los operadores, que siguen sonriendo tranquilos detrás de sus escritorios señoriales, ya que la caída libre del poder más desprestigiado del Estado no parece encontrar fondo y porque esta caída parece estar garantizada por los otros dos poderes. 

Una brutal muestra de esta situación se dio ayer cuando le pidieron la inmediata renuncia al alto funcionario de la Agencia Federal de Inteligencia por haber osado presentar una denuncia contra Mariano Llorens, uno de los jueces puestos por Macri y uno de los visitantes asiduos del despacho mayor de la Casa Rosada en tiempos del macrismo. 

Por si fuera poco, además de la inmediata renuncia, también se le exigió al funcionario que lo hiciera de manera predatada, de modo tal que la forzada dimisión aparezca como formulada antes de la presentación del escrito contra el juez Llorens. 

Lamentablemente, la única conclusión a la que podemos arribar es que el poder de Macri sigue vigente y es garantizado por funcionarios del actual gobierno.

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