El arte de gobernar. Por Gabriel Oliverio

El arte de gobernar debe ser el de la unidad y crecimiento de todos los sectores sociales. Sin un pueblo admirando a sus lideres no hay gobierno posible ni proyectos realizables. Conducir los destinos de la gente no es tarea sencilla pero es necesario que prime el bien común sobre los egoísmos personalistas y partidarios. Un pueblo golpeado y castigado no tiene oportunidad de crecer, ni de discernir lo que le conviene. Es en esos momentos donde sus gobernantes deben tomar la responsabilidad para la que fueron elegidos y poner en primer lugar las necesidades urgentes.

La responsabilidad histórica de todos los actores políticos debe ser sopesada. Vista en la línea de tiempo, desarmada a la luz de los acontecimientos del presente. Reflexionar qué hizo cada miembro del espectro socio político bajo la lupa de los intereses del estado y la Nación Argentina.

El agravio y el reproche no sirven para construir un país unido y consciente de su identidad histórico política. Hay que eliminar el lenguaje cómplice que se nutre de términos abstractos. Sólo nombrando y señalando aquello que padece el país, se logrará una solución a largo plazo.

La agenda de un verdadero Gobierno de Consenso Nacional debe incluir objetivos no solo económicos, sino también educativos y sociales que incluyan a todo el país. Y en este a sus dirigentes políticos, empresarios, iglesia, sindicatos, periodistas, justicia y representantes de la sociedad civil.

Pienso que algo tan básico y simple como el respeto, podría ser el punto de partida. Un compromiso de protección hacia los ciudadanos, por parte de toda la dirigencia. Sin violencia ni cachetazos mediáticos. Establecer un acuerdo en el que se debatan ideas y modelos de país, que expliciten cómo van a incluir a los ciudadanos de todos los sectores.

Los pueblos aman y reconocen a los lideres que les dan certezas, porque sienten que son parte de un proyecto realizable. Necesitan, más allá del lugar que ocupen, la posibilidad real de progresar y crecer. Contar con recursos identificables para construir el destino que desean.

Por lo tanto, si hay inclusión, se logra la unidad y se puede pensar y proyectar un crecimiento.

Para pensar en que tipo de país queremos ser debemos abrir el dialogo a distintos intelectuales y mentes de la ciencia. Hacer un mapa de trabajo para lograrlo y cumplirlo es la tarea más difícil y ambiciosa a la que debemos aspirar.

Solo los pueblos que persiguen lo que buscan pueden convertirse en una gran nación. Definir de manera consensuada que vamos a buscar los argentinos, es el desafío. Y contagiar a los ciudadanos de todo el territorio, la gran apuesta por la unidad verdadera.

La dirigencia toda debe saber, sentir y hacer solo aquello que evite más dolor y padecimientos de los ciudadanos. Porqué hoy eso es urgente y todos sectores lo piden a gritos.

Garantizar la libertad de expresión y de empresa, la independencia y una política tributaria estable, es prioridad en momentos donde salir adelante debe ser el gran compromiso y objetivo de la Argentina.

Publicado en www.gabrieloliverio.com

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