ARGENTINA Y EL TIEMPO DE LAS TRES “C”. POR GABRIEL OLIVERIO

Claridad, Confianza y Coordinación.

Los fenómenos sociales y políticos son vertiginosos. Por lo general llevan a resultados sorprendentes. La historia y nosotros mismos, nos repetimos. Pasamos la mayor parte del tiempo debatiendo y midiendo resultados. La popularidad de una gestión, la coyuntura. Y en el camino olvidamos lo que hace poco nomás, dejamos atrás. Perdemos de vista los valores de las personas que nos gobiernan en un segundo, cuando pagar la cuenta se complica. Cuando debería ser prioridad para una pueblo y una nación de bien reflexionar sobre este tema. Sobre el valor de la verdad y de la mentira y los destinos bien diferentes a los que nos llevan.

De qué sirven las relaciones idílicas que terminan en divorcio. Pero cuanto duele aceptar el costado feo y molesto de construir un vínculo sincero, estable y fuerte. En definitiva siempre es el trabajo propio el que cuenta. Las ganas que le ponemos a la vida.

Los argentinos necesitamos dejar de enfocar con espíritu religioso la política. No esperar que las bienaventuranzas caigan del cielo y de buscar milagreros autoritarios que se lleven en bolsones el resultado de nuestro esfuerzo a su casa.

Para hacerlo debemos fijar un esquema basado en las tres C: Claridad, Confianza y Coordinación. Todas se corresponden solo con un eje, el de La Verdad.

En estos días muy pocos salieron a bancar la parada. A buscar las caras y los nombres detrás de la subida del dólar o de los propagandistas del Martes Negro, que terminó siendo blanco. Muchos brillaron por su ausencia. Desde sendos escondites avivaron los miedos y recordaron las masacres del monstruoso FMI pero ninguno se acordó de los argentinos y de la democracia.

Me vienen a la mente tantos nombres… Sí, pienso en esos que se la pasan de ronda cambiando el mundo en butacas de TV pero oh! como lo último fue serio, ni se metieron. Y no hablo de mi vecino que solo se entera de lo pasa por lo que lee en los diarios. Sino de todos los que se subieron al tren contra los K porque sabían muy bien que nos dejaban un país desbastado, pero igual se sentían capacitados para tomar la bomba en sus manos, o meterse por la ventana en algún despacho del actual gobierno. Y hoy, a horas nomás, desean que la bomba explote para pasar ellos al frente.

¿Cobardía o complicidad? No lo sé, pero sí de una gran inmadurez propia de los que solo persiguen el poder y cuanto antes mejor. Los que le hablan a la gente cuando quieren su voto y a la prensa cuando desean venderse como los santos más milagrosos que harán realidad todos sus sueños.

La claridad la brindó el gobierno y algunos economistas que a pesar de sus tecnicismos pensaron en la gente que estaba del otro lado. El propio Presidente de la Nación comunicó la decisión de acudir al FMI y de brindar desde el inicio de la gestión indices ciertos y objetivos sobre la realidad del país. Pero como nos olvidamos de nuestra relación anterior sesgada de mentiras, dió igual para muchos. Los mismos que hoy pueden analizar la realidad política económica gracias a una política de comunicación de puertas abiertas y a la credibilidad que el INDEC recuperó como organismo público del estado.

Y es en este sentido el gobierno demostró su clara convicción de hacer un país realmente inclusivo, porque todos sabemos lo que pasa, nos guste o no. Y su gran don de mando y liderazgo le pese a quien le pese. Con verdades que duelen, pero donde no hay ocultamientos por difíciles que sean las situaciones a atravesar.

Una relación de confianza se logra con este tipo de políticas. De frente. Y  sabiendo quienes somos, hacia dónde vamos y como. A ningún niño le gusta que su padre le niegue un juguete nuevo. Pero sin dudas a aquel que se le explican las razones sufre menos, entiende.

Los ciudadanos debemos madurar y podemos hacerlo porque está en nuestras raíces el amor por lo verdadero, salir adelante, contribuir al bien común y el orgullo dormido de llamarnos argentinos. No hay otra forma de involucrarnos de manera constructiva más que con la verdad. Con el abrazo fuerte de haber pasado una muy fea, pero de haberla superado. Y de que lo reconozcan, aunque no eran lo que muchos esperaban o deseaban.

Creo que la gran lección que deja este paso hacia adelante es la dimensión del camino nuevo que se inició el 10 de diciembre de 2015 y como quedó expuesto el accionar de cada uno. Defectos, virtudes, aciertos, desaciertos y conspiraciones se toparon de frente con políticos capaces de mostrar valores diferentes. Y de sustentar su discurso con acciones.

Lo que sigue es establecer acciones claras de coordinación en la gestión de Gobierno para que las medidas tomadas resulten efectivas.

Publicado en www.gabrieloliverio.com

 

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