El 23 de octubre de 2011, mientras los argentinos amanecíamos pensando en ir a votar y esperar los resultados de las elecciones, Agustín Barletti tenía otro objetivo muy distinto en mente. Días atrás, había dejado su casa de Tigre, donde vive con su esposa y cinco hijos, para llegar a la ciudad española de Tarifa. Su objetivo: cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, uniendo Europa y África.
Estaba a días de cumplir 50 años. No era atleta de alta competición ni mucho menos. Antes de embarcarse en este desafío pesaba casi 100 kilos, y llevaba más de 25 años sin nadar.
Consciente de sus limitaciones y de la dificultad de la empresa, en marzo de 2010 inició la preparación física con 19 meses de anticipación. Para ello, se contactó con Pablo Testa, que es considerado uno de los mejores entrenadores de aguas abiertas del país. Durante esos 19 meses de entrenamientos, nadó 2.300 kilómetros, el equivalente la distancia que separa a la ciudad de Buenos Aires con San Pablo, en Brasil.
A la fecha del cruce, pesaba 79 kilos, y durante la travesía, se calcula que bajó otros tres kilos más.
En el libro, Hazaña en Gibraltar, el autor expresa claramente las dificultades que debió sobrellevar, durante los primeros meses de entrenamiento, y cómo logró finalmente ponerse en forma para afrontar el desafío.
Tuvo un primer intento de cruce el 19 de octubre, pero por los fuertísimos vientos y grandes olas, la Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar, que organiza las travesías, decidió que no podía continuar.
Del capítulo del libro que relata este intento fallido, surge claramente la angustia del autor- Finalmente, el domingo 23 el mar se aplacó, aunque existía una amenaza de lluvias y tormentas. Si esto último ocurría, la prueba debía levantarse por falta de visibilidad.
Para Agustín, ese día sucedió un pequeño milagro, y así lo describe en su obra. Durante las seis horas que nadó, el cielo estaba encapotado, pero a él lo seguía un agujero celeste en el cielo. A los cinco minutos de terminar, se largó una lluvia torrencial. Son cosas que sólo se pueden explicar con la fe.
A través del relato, el autor cuenta cómo nadó con 50 delfines. También se topó con una tortuga marina y un banco de atunes, que formaban un conglomerado plateado en el mar.
El dramatismo y el suspenso están presentes en la descripción de la última parte del recorrido cuando debió enfrentar una dura corriente en contra. Tardó dos horas para hacer los 1.500 metros finales. Allí estaba la costa africana, pero se hacía difícil llegar. Del libro se rescata un mensaje. Cualquier persona, si se pone una meta, tiene constancia y es responsable, puede lograr lo que se propone.
Agustín pudo unir a nado dos continentes. Quien lea esta obra puede estar seguro de que no hay meta lejana cuando se trabaja con tesón, fe y amor para alcanzarla.
Web: www.hazaniaengibraltar.com.ar E-mail: info@hazaniaengibraltar.com.ar
Ficha Título: Hazaña en Gibraltar. Cuando la voluntad une a nado dos continentes Autor: Agustín María Barletti Editorial: Columbus Páginas: 124 Edición: abril de 2012
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