Y quiere repetir cuatro años en La Plata, jugando su propia suerte en 2011. Si fuera electo, se especula, su destino se despegaría del que las urnas tengan reservado para Kirchner. ¿Por qué? La respuesta es simple: en Buenos Aires no hay doble vuelta, obstáculo que amenaza al ex presidente si no alcanza el porcentaje necesario para evitarla.
Scioli está advertido de las maniobras que se están urdiendo. La irrupción de Moyano como dirigente político bonaerense está auspiciada, además del deseo del camionero, por Kirchner para enviarle un mensaje al gobernador. Y además le manda su hermana Alicia a trabajar en el distrito.
Kirchner no tolera “otro Duhalde” en la provincia. Es un eufemismo. Quiere decir que no tolera otro jefe en ese territorio que no sea él mismo. Es allí donde Kirchner jugará todo. Entonces, el juego es empujar a Scioli para que integre la fórmula como vicepresidente y abrirle así a Massa el camino a La Plata, suponiendo que el intendente de Tigre jugará para el oficialismo.
La especulación es que Scioli, si sigue la presión en su contra, rompería con Kirchner. Pero la ubicuidad del gobernador abre interrogantes sobre su actitud final.
*El Autor es editor general del diario Clarín |